Bebés sin caries: prevención de caries desde el nacimiento hasta los 5 años.

La Asociación Americana de Odontología Pediatría (AAPD), recomienda que todos los niños deben visitar al dentista antes de cumplir un año, o tan pronto como aparezca el primer diente. Esta «visita de control del bebé» les enseña a los padres cómo cuidar los dientes de sus hijos y ayudarlos a mantenerse libres de caries.

La educación es la base de la atención odontológica a bebés y requiere participación activa e integrada del pediatra, del odontopediatra y de los padres del niño.

¿Porque tan temprano?

Tan pronto como su bebé tenga dientes, puede desarrollar caries. Ser proactivo en la salud dental de su hijo hoy puede ayudarlo a mantener su sonrisa saludable de por vida.

Los dientes de leche, también llamados dientes primarios, son tan importantes como los permanentes (dientes permanentes). Los dientes de leche fuertes y sanos pueden ayudar a su hijo a masticar y hablar. También mantienen el espacio en los maxilares para los dientes permanentes que crecen debajo de las encías (ADA).

¿Por qué los padres deberían preocuparse por las caries en los dientes de sus bebés?

Los dientes de leche cariados pueden causar dolor e impedir que los niños puedan comer, dormir, hablar y aprender correctamente. La caries dental se puede prevenir fácilmente; no existe una regla que indique que un niño deba tener siquiera una caries. En realidad, se trata de buenos hábitos y de comenzar con esos hábitos desde una edad temprana.

¿En qué consiste el programa?

  • Evaluación de la dieta
  • Evaluación de la placa
  • Diagnóstico y evaluación del riesgo de caries
  • Asesoramiento sobre higiene bucal, dieta, hábitos orales
  • Aplicación tópica de fluoruro (dependiendo del caso)
  • Monitoreo del control de placa y los resultados del tratamiento en cada visita.
  • Programa de recuperación adaptado al estado de riesgo de caries

Factores de riesgo que intervienen en la aparición de la caries de la primera infancia (CPI):

  • Insuficiente higiene oral
  • Biberón
  • Consumo frecuente de carbohidratos fermentables
  • Colonización oral bacteriana precoz
  • Presencia de placa bacteriana visible
  • Historia anterior de caries
  • Flujo o función salival reducidos