Di María, ¿apuesta a futuro o toda una realidad?

Ángel Di María
Ángel Di María

La llegada del mercado de verano, trae siempre consigo, muchos rumores, fichajes millonarios, algunos ya etiquetados como ‘culebrones’ así como también, decisiones a veces incomprensibles y que por más que nos esforcemos, nunca le encontraremos la lógica. Uno de los casos más emblemáticos, a pocos días del cierre del mercado, es la muy probable salida del argentino Ángel Di María del Madrid, quien llegó a estar muy cerca del Paris Saint Germain y en las últimas horas del Manchester United.

El caso del argentino, es tan particular como su situación en el club blanco. Es un estupendo jugador, que reúne una gama de cualidades no sólo futbolísticas, sino también de personalidad, que se traducen en sacrificio y entrega en la cancha, acompañada de una batería de más de cien mil revoluciones. Sin embargo, en este mundo bursátil, las acciones del ‘fideo’ nunca han sido justamente valoradas en el club, siendo relegado a no formar parte de la élite merengue.

La llegada de Gareth Bale, supuso de inicio para el argentino, un escenario muy más cuesta arriba, ya que el objetivo no sólo se centraba en trabajar duro y demostrar su talento, para pelear por la titularidad, sino más bien, ceder su puesto y abrir paso al nuevo ‘galáctico’ , que dicho sea de paso tendría un trato más privilegiado, y que por si fuera poco superaba exponencialmente su ficha.

Este escenario desbordó inevitablemente un malestar en Di María, impregnado de un alto grado de frustración e inconformidad, bastante comprensible y que le llevaría a plantearse un cambio de aires. Sin embargo, el ‘fideo’ asumió el reto, se recompuso y gracias al apoyo de Ancelotti, se reinventó como centrocampista, hasta alcanzar no sólo el cartel de ‘titularísimo’ sino de pieza fundamental en el funcionamiento del equipo, para ser bastión en la consecución de los títulos del Madrid el lapso anterior, incluida ‘La Décima’.

El rendimiento de Di María el curso previo fue superlativo; jugó 52 partidos (3722’), marcó 11 goles y otorgó 23 asistencias. Su versatilidad, compromiso y sacrificio defensivo, sumado a su habilidad para desequilibrar a la defensa rival y asistir, fue parte del repertorio con el que el argentino realzó aún más su figura. Los hechos hablan por si solo, Di María no tiene nada que demostrar, no necesita plazos de esperas, ni períodos de adaptación, es un jugador joven (26 años) que conoce el club, que se acopla a cualquier sistema y que además cuenta con una madurez futbolística.

El ‘fideo’ tanto con Mourinho, como con Ancelotti, apuntó siempre a la titularidad. Sin embargo, cada vez que miraba a su alrededor, el resto de los titulares ocupaban niveles salariales muy superiores a él. Di María vio estrenarse a Özil con una ficha de 5 millones, mientras que la suya rozaba los dos; incluso Karim con todo lo cuestionado que siempre ha estado por la afición, compartía el mismo privilegio que el alemán.

El internacional argentino siempre ha tenido que pelear para que sus méritos sea valorados, condición que siempre termina desgastando. El clima de inconformidad lo ha generado el Madrid, por no haber sabido gestionar con justicia el desempeño individual de la plantilla. Precisamente, fruto de su rebeldía, logró que el Madrid subiera su ficha en 2012, a 3.5 millones de euros anuales, que es lo que actualmente ingresa. Sin embargo, aún así seguía formando parte de la planta baja de la escala salarial del club.

De momento Di María sigue en la puerta de salida del Real Madrid, más allá de ovaciones en el Bernabéu, pedidos de la afición o de los pesos pesados del vestuario a la directiva para frenar su marcha. Ante estas manifestaciones, el club ha reaccionado creando una matriz de opinión, en la que la ‘papa caliente’ ahora la tendría el argentino. El club intenta convencer a los que se oponen a su marcha, que es un pedido personal del jugador, y no una decisión del club.

Más allá del tema económico, la valoración del Madrid ha sido fundamental para animar su decisión de buscar otro rumbo. Esta vez la oferta del club lo situaría cerca de Luka Modric y Pepe (5 millones) pero nuevamente lejos del ‘top ten’ blanco (una clara invitación a seguir la ruta de salida). La infravaloración de Di María es un hecho incuestionable. Quizás su pecado haya sido no ser guapo, con perfil de ‘Súper Modelo’, para vender muchas camisetas y seducir nuevos mercados.

En fin, para utilizar una frase que ha puesto de moda el ‘Cholo’ Simeone, Di María demuestra lo que vale “partido a partido”, no es una apuesta a futuro para el Real Madrid, sino una realidad más que tangible, aunque para el club no sea suficiente. La buena noticia para él, es que otros clubes si están dispuestos a darle el trato que se merece; no queda otra cosa que desearle mucha suerte.

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